F. F. | DONOSTIA
El periodista Pepe Rei presentó ayer en Donostia su último libro, "Garzón. La otra cara", editado por Txalaparta, en el que esboza «la turbia personalidad» del juez de la Audiencia Nacional.
Concretamente, esta primera parte Rei anunció que está trabajando en un segundo volumen con el mismo protagonista está dedicada a poner de manifiesto la actuación del magistrado ante cientos de denuncias de torturas y malos tratos que ha escuchado sin ordenar investigación alguna para esclarecer los hechos. En ese sentido, precisó que en su libro sólo se recogen las denuncias formuladas entre 1994 y 1997 ante el titular del Juzgado de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional, el mismo que ordenó en dos ocasiones su ingreso en prisión acusándole de colaboración con ETA.
En ese periodo, han sido cerca de doscientos ciudadanos vascos los que han relatado al juez los malos tratos recibidos entre su detención y el paso por la Audiencia Nacional, además de otros treinta independentistas catalanes y decenas de mili- tantes del PCE(r) y los GRAPO. «Una cifra bastante superior a la del centenar de testimonios de torturas que Garzón ha recogido contra el dictador Pinochet», subrayó el que fue jefe de Investigación de "Egin", clausurado por el mismo magistrado.
Las palabras de Pepe Rei fueron ratificadas por los testimonios que, en la misma presentación del libro, ofrecieron Encarna Martínez Fernández y Encarna Blanco Abad.
Blanco fue detenida en 1992 a raíz de una operación contra el «comando Bizkaia» en la que fueron arrestadas más de treinta personas. «Durante las 120 horas que permanecí incomunicada, fui torturada hasta la saciedad», señaló.
Por su parte, Martínez, detenida en 1994, tuvo que ser ingresada tras el reconocimiento al que se sometió a su regreso a Usurbil, después de pasar por las dependencias policiales.
En ambos casos, la constatación de las torturas por organismos como el Comité Internacional Contra la Tortura dieron origen a condenas contra el Estado español.
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